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Informe especial

07.09.2011 13:18

Cómo trabajan los peritos que intervienen en los crímenes más resonantes

La tarea de los encargados de llevar adelante los peritajes, tanto oficiales como los llamados “de parte”, siempre estuvo en bajo la lupa de la opinión pública. Hay tecnología de punta, pero no se usa. Cómo se forman, en qué momento intervienen. El recuerdo de los casos Solange Grabenheimer y del Triple Homicidio de Cipoletti.

Para el psiquiatra forense y especialista en medicina legal, Miguel Maldonado, en la tarea pericial y en la investigación criminal hay un dicho claro: “Tiempo que pasa, verdad que huye”. Series norteamericanas como CSI o Law & Order demuestran a su manera que las primeras horas del hallazgo de un cuerpo sin vida son decisivas para el esclarecimiento de un caso. Sin embargo, cabe preguntarse cómo deben realizarse los diferentes peritajes, a qué protocolo de actuación se ajustan y cómo se forman los especialistas. En medio de diversos cuestionamientos mediáticos sobre las tareas realizadas en la escena del crimen, gestionpublica.info se propuso indagar en la disciplina de la que todos opinan en la actualidad.

Luego que la policía constate el hallazgo de un cadáver, los primeros que llegan al lugar son los miembros de la Unidad Criminalística de la Superintendencia de Policía Científica. Esta Unidad está compuesta por un conjunto de peritos interdisciplinarios (entre los que se encuentran expertos en balística, fotografía, dibujo de rostro,  médicos, laboratorio químico, levantamiento de rastros, mecánica, morgue policial, necropapiloscopía, odontología legal, patología forense, planimetría y poligráficas), que acuden al lugar según sea necesario. Todos “tienen un orden de actuación regulado por lo que establece el Código de Procedimiento de la Nación. Lo que se tiene que hacer es preservar la escena del hecho para levantar los indicios que a futuro se transformarán (o no) en pruebas para un caso determinado por la justicia”, planteó el Inspector Mario Saravia, quien se desempeña hace 12 años en la División Balística de la Policía Federal.

El Código Procesal Penal en su capítulo sexto plantea cuáles son las facultades de los peritos y cómo deben realizar su tarea. En el artículo 244 estipula que “se podrán ordenar pericias para conocer o apreciar algún hecho o circunstancia pertinentes a la causa”, además detalla que “los peritos deberán tener títulos habilitantes en la materia a la cual pertenezca el punto sobre el que han de expedirse”.  

Maldonado recordó cómo empezó a vincularse con la disciplina: “Yo me recibí de médico en 1968 y a principio de 1970 comencé a trabajar en tareas médicos legales. En ese momento estaba haciendo la residencia en psiquiatría, lo que me dio un plus para realizar la especialización en medicina legal porque es uno de los puntos más importantes es la psiquiatría forense”. A la hora de realizar algún peritaje, la práctica es tan importante como la teoría: “La única forma en la que se adquiere la experiencia es participando todos los actos inherentes en la tarea pericial”, sentenció el profesional.

Según el artículo 247 de dicho Código, “el Agente Fiscal designará de oficio a un perito. Lo hará entre los que tengan el carácter de peritos oficiales; si no los hubiere, entre los funcionarios públicos que, en razón de su título profesional, se encuentren habilitados para emitir dictamen acerca del hecho que se quiere establecer”. Además, el Agente Fiscal será quien dirija la pericia, formule las cuestiones a elucidar y fije el plazo en que ha de expedirse el perito. En caso de muerte violenta o sospechosa de criminalidad, será quien también dictamine la realización de una autopsia.

“Para algunas prácticas, había ciertos pasos que se debían seguir. Desde el hallazgo del cadáver en adelante, todo tenía que estar reglado. Ahora se están dejando de lado las protocolizaciones y es ahí cuando surgen los problemas”, afirmó Maldonado quien lleva más de 41 años ejerciendo la profesión. Asimismo, el psiquiatra diagnosticó que en la Argentina “no hay equipos de investigación criminal bien conformados con gente que tenga buena remuneración, estabilidad, capacitación permanente y buen equipamiento. Esto debe partir de la Nación y de las Provincias, sobre todo para los crímenes complicados”. Si bien el especialista consultado reconoce que hay tecnología de punta, esta “no se usa adecuadamente ya que muchos ni saben que existen en la Argentina”. Tal es el caso de la espectrofotometría de absorción atómica que sirve para constatar si alguien ha disparado un arma. Esta máquina la posee Gendarmería y también está instalada en La Plata. “Todavía hay gente se sigue manejando con el test de la parafina, que no sirve para nada, porque da falsos positivos. No se debería usar más”, dispuso Maldonado.

Peritajes de parte. En un proceso judicial, tanto la querella como el imputado pueden poner un perito. El abogado de cualquiera de las partes debe realizar un escrito para presentárselo al juez donde expresa que desea poner un perito propio para la observación de la pericia. En esta instancia, la sede judicial se comunica con la división y en conjunto se pone una fecha y una hora a realizarla. Cada perito tiene que demostrar su especialidad y su título habilitante para que el juzgado lo apruebe como tal. El inspector Saravia explicó que en toda la etapa del procedimiento se debe dejar una constancia que el perito de parte fue al lugar y presenció todo. En esta instancia puede suceder que el perito de parte y el oficial estén de acuerdo con los resultados obtenidos y firmen en conjunto la conformidad de las pruebas. También puede suceder que disientan en sus opiniones: “En estos casos el juzgado hace un careo o llama a las partes a esclarecer cuál es el punto de discrepancia. El juez evalúa cuál tiene más peso, hasta puede proponer otra fuerza u otro gabinete para realizar la pericia de nuevo”.

Casos mediáticos, pericias cuestionadas. Mucho se opinó sobre el asesinato de las turistas francesas en la provincia de Salta. Se dijo, entre otras cosas, que estuvieron cautivas por más de 13 días. El doctor Maldonado salió a desmentir esta hipótesis: “Aclaré que me parecía que no era cierto que hayan estado todos esos días secuestradas, ya que consideré que el asesinato se produjo en las primeras 48 o 72 horas luego de la desaparición”. En respuesta a por qué se produjo esta confusión, Maldonado afirmó que “falló la determinación de la data de muerte”, porque “en esa zona tan fría, donde la temperatura baja varios grados bajo cero en la noche, los cadáveres se hielan y, dado que se encuentran cubiertos por la vegetación, no alcanzan a deshelarse durante el día. Y es justamente esta acción lo que hace que los cuerpos alcancen caracteres de momificación y puede plantearse que la muerte haya sido 48 horas antes de encontrarlas, cuando en realidad fue 15 días atrás”. Maldonado consideró que “tuvo finalmente éxito”, porque “hubo una gran presión internacional: la Presidenta, Cristina Fernández, tomó intervención por pedido de su par francés, Nicolás Sarkosy”. 

Otro caso resonante de los últimos tiempos fue el asesinato de Solange Grabenheimer, quien fue hallada muerta el 10 de enero del 2007. La principal sospechosa fue su amiga Lucila Frend, con quien compartían el domicilio. “En el caso de Lucila Frend, lo que falló también fue la data de muerte. No se pudieron poner de acuerdo a qué hora había muerto Solange”, recalcó Maldonado. En cuanto al rol de los medios, el perito forense destacó que “no fueron los medios los que acusaban, sino el fiscal y el abogado querellante, Roberto Damboriana, quienes se preocuparon por hacer declaraciones a los medios diciendo que la chica (Lucila) estaba tremendamente comprometida. Luego, cuando llegó la hora de la verdad, un Tribunal evaluó el caso y vio que los médicos no se ponían de acuerdo a la hora de muerte. Siempre es preferible que haya 100 culpables libres que un inocente preso”.

Catorce años atrás, el país se conmocionó con la noticia de la muerte de las hermanas González y de Verónica Villar. En el triple homicidio de Cippoletti, tal como se tituló al caso, que fue investigado por la policía de Rio Negro, la de Neuquén, la Policía Federal, el FBI y la DEA. Sin embargo, a pesar de haberse invertido en la investigación 2,5 millones de dólares, se llegó al año 2003 sin que los culpables hayan sido identificados. El psiquiatra forense, Miguel Maldonado, contó cómo tomó intervención en el proceso: “En 2003, la Legislatura rionegrina me contrató para ir a investigar lo investigado. Fui y armé un equipo de investigación criminal con un tanatólogo, que es quien estudia el cadáver desde el punto de vista de las exigencias judiciales, y con un criminalista, que recoge las evidencias, las clasifica y jerarquiza. Estuvimos viajando 6 o 7 meses a Cippoletti, a General Roca, y a todos aquellos lugares donde podíamos sacar información. Con todo lo investigado presentamos un informe a la Legislatura de Rio Negro que fue aprobado por unanimidad de los bloques. A partir de ese momento, las familias de las víctimas quedaron tranquilas, ya que se identificó quién fue el único agresor, un delincuente serial, que se encuentra preso en la cárcel de Neuquén”. El perito psiquiátrico reconoció que aquel homicidio quedó “virtualmente resuelto” a raíz de la tarea realizada seis años después de lo sucedido. “Se podía haber resuelto en el momento. Esto le costó la cabeza a un ministro de gobierno, a un jefe de policía y hasta hubo testigos que fueron asesinados. Fue una cosa monstruosa”, concluyo.

Miércoles 7 de Septiembre de 2011

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